Las madres son un regalo genuino es este mundo. Cualquier mujer puede ser mamá, pero una mamá buena necesita paciencia, tiempo, entendimiento, y amor incondicional. Uno necesita la habilidad de sacrificar. Dios agració a nosotros el regalo de ser una mamá. Nacer a un niño es un milagro de Dios.
Yo no puedo pedir por una mamá mejor que la mamá que ya tengo. Ella
me enseñó mucho y siempre está allí. Ella me da todo a mí, no tengo que
preguntar. Si yo estoy confundida y perdida y no sé qué camino coger, ella
siempre me agarra la mano y me dirige en la dirección correcta.
Mi mamá es una amiga que nunca podía encontrar afuera en la calle o
en la escuela. Ella nunca hace nada con el propósito de hacerme daño. Cuando yo
estoy contenta ella sonríe conmigo. Cunado yo estoy triste, ella participa en
mí dolor. Cuando lloro, ella se muere por dentro y llora conmigo. Cuando tengo
frío, ella es mi sol. Cuando tengo calor, ella es como una brisa. Yo confió todos mis secretos en ella. El consejo prudente es que ella siempre me da. Yo
no podía vivir sin ella. Mi mamá son mis ojos cuando no puedo ver, mi boca
cuando no puedo hablar, mis manos cuando no puedo escribir, mis piernas cuando
no puedo caminar, mi fuerza cuando yo estoy débil, mi motivación cuando no
tengo inspiración. Sin mi mamá yo no soy nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario